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Nota de prensa 229 20-03-26
Las III Jornadas de Patrimonio Arquitectónico celebradas en Sigüenza refuerzan el papel del paisaje como herramienta clave para la protección del patrimonio, impulsan la candidatura a Patrimonio Mundial y reclaman retomar la Ley de Paisaje en la región.
Sigüenza. 20 de marzo de 2026. Las III Jornadas de Patrimonio Arquitectónico del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha han concluido en Sigüenza con una idea compartida por ponentes y organización. El paisaje cultural debe ocupar un lugar central en las políticas de protección patrimonial y en la planificación urbanística.
La decana del COACM, Elena Guijarro, fue la encargada de sintetizar las conclusiones de una jornada que ha combinado reflexión teórica, análisis normativo y casos prácticos. Así, el Colegio reivindica el papel de los arquitectos en la conservación, intervención y análisis del patrimonio arquitectónico, incorporando de forma decidida el paisaje como ámbito de trabajo profesional.
Guijarro insistió en la necesidad de avanzar en herramientas específicas y reclamó que la administración retome la Ley de Paisaje de Castilla-La Mancha, una iniciativa iniciada hace años y aún pendiente de desarrollo. En palabras de la decana, se trata de “reivindicar el paisaje como un elemento de trabajo de los arquitectos urbanistas” y de dotarlo de instrumentos eficaces para su protección.
Al mismo tiempo, subrayó la coherencia entre el enfoque de las jornadas y la candidatura de Sigüenza a Patrimonio Mundial, señalando que “se cumplen los dos objetivos, el del Colegio y el de la candidatura”, ambos centrados en el reconocimiento del paisaje cultural.
Del monumento al territorio, una nueva mirada al patrimonio
Uno de los ejes de la jornada ha sido la evolución del concepto de patrimonio, que ha dejado de entenderse únicamente como un conjunto de monumentos aislados para incorporar su entorno, su contexto y su percepción social.
El consultor y miembro de Hispania Nostra, Gabriel Morate, abordó esta transformación a partir del papel de la UNESCO, recordando que desde la Convención de 1972 se reconoce la importancia de proteger no solo los monumentos, sino también los entornos que les dan sentido. Durante su intervención puso el acento en una de las principales debilidades del sistema, al señalar que esta visión sigue teniendo carencias en su aplicación práctica en España, si bien valoró positivamente que en el caso de Sigüenza “se tenga tan claro que hay modelos de desarrollo económico que son incompatibles” con la conservación del patrimonio.
Desde el ámbito normativo, la paisajista Yolanda Casado, coordinadora del Plan Nacional de Paisaje Cultural, explicó el marco actual de protección y destacó avances recientes como la incorporación de los jardines históricos como categoría específica dentro del paisaje cultural. Este reconocimiento permite entender la relación entre jardín y paisaje como parte de una misma realidad, desde lo más delimitado a lo más amplio, y refuerza la necesidad de proteger estos espacios con criterios específicos.
Los contenidos de este bloque dieron lugar a un primer espacio de debate, moderado por la profesora de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Alcalá, Isabel Ordieres, que permitió profundizar en la aplicación práctica de estos marcos normativos.
Intervenir el patrimonio, recuperar el uso y respetar la historia
El segundo bloque, de casos prácticos, permitió trasladar estos conceptos a intervenciones concretas del territorio.
El arquitecto José Juste expuso el trabajo desarrollado en las Salinas de Imón, un enclave clave del patrimonio seguntino. Su planteamiento apuesta por recuperar no solo la arquitectura, sino también el uso tradicional, explicando que el objetivo es “poner en marcha de nuevo el proceso de obtención de la sal” para que pueda entenderse de forma directa. Esta visión convierte el patrimonio en una experiencia viva y no en un elemento estático.
La propia Elena Guijarro presentó la intervención en el Parque de la Alameda de Sigüenza, un proyecto que ha buscado equilibrar la recuperación histórica con las necesidades actuales de uso. La decana destacó su vinculación personal con este espacio y señaló que el resultado ha permitido “poner en valor el Parque de la Alameda y poder utilizarlo de otra manera”, respetando su carácter como lugar vivo dentro de la ciudad.
Este bloque fue seguido de un debate moderado por la directora general de Hispania Nostra, Bárbara Cordero, en el que se abordaron las claves para intervenir en el patrimonio desde una perspectiva respetuosa y activa.
El paisaje como identidad, experiencia y proyecto de futuro
El tercer bloque de la jornada profundizó en el valor del paisaje desde una perspectiva más conceptual y social, incorporando la dimensión emocional y colectiva del territorio.
La arquitecta paisajista Ana Luengo puso el foco en la necesidad de comprender el paisaje como parte esencial de la vida cotidiana, defendiendo la importancia de “asegurarnos de conservarlo y de transmitir el significado y la emoción que genera a las futuras generaciones”. Su intervención reforzó la idea de que el paisaje no es solo un elemento físico, sino también cultural y simbólico.
Por su parte, el urbanista y Premio Nacional de Urbanismo José María Ezquiaga destacó cómo el concepto de paisaje ha transformado la mirada urbanística en las últimas décadas. Esta evolución ha permitido pasar de una visión centrada en lo monumental a otra más amplia que incorpora lo cotidiano y lo colectivo. El paisaje cultural urbano permite entender el patrimonio como una construcción compartida, en la que se integran arquitectura, ciudad, sociedad e historia.
Este bloque concluyó con un nuevo debate, moderado por Patricia García Caballero, presidenta de la Demarcación de Guadalajara del COACM, que permitió contrastar enfoques y reforzar la dimensión transversal del paisaje en la planificación urbana.
Respaldo institucional y proyección de la candidatura
Las jornadas han servido también como espacio de reflexión y apoyo a la candidatura “Paisaje Dulce y Salado de Sigüenza y Atienza” a Patrimonio Mundial.
La alcaldesa de Sigüenza, María Jesús Merino, agradeció expresamente al Colegio de Arquitectos de Castilla-La Mancha y a su decana la elección de la ciudad para acoger estas jornadas, destacando que su celebración supone “un empujón más” en un proceso estratégico para el municipio y su entorno.
La mesa inaugural escenificó además un amplio respaldo institucional. Elena Guijarro recordó que la elección de Sigüenza se enmarca en el recorrido por ciudades patrimoniales de la región y reafirmó el compromiso del Colegio con la defensa del patrimonio y del paisaje.
Desde Hispania Nostra, Bárbara Cordero defendió la necesidad de entender el patrimonio como motor de desarrollo social y económico. El vicerrector de la Universidad de Alcalá -y próximamente rector-, Carmelo García, reafirmó el compromiso de la institución con Sigüenza. La concejal de Cultura, Ana Blasco, subrayó la importancia de la participación social y la divulgación, mientras que el diputado provincial Raúl de la Fuente destacó el papel del patrimonio como elemento clave para el desarrollo rural. Por su parte, Pilar Martínez Taboada, cronista oficial de Sigüenza y presidenta del Comité Científico de la candidatura seguntina, valoró que la celebración de estas jornadas en Sigüenza supone un “impulso relevante” para este proyecto de comarca y de futuro.
La jornada culminó con una mesa redonda moderada igualmente por Martínez Taboada, que permitió poner en común los principales enfoques abordados a lo largo del día y reforzar el papel del paisaje cultural como eje vertebrador tanto del debate como de la candidatura.
Una mirada completa al patrimonio sobre el terreno
Las jornadas continuaron el 14 de marzo con una visita técnica a la Catedral de Sigüenza, guiada por el arquitecto José Juste Ballesta, responsable de su Plan Director. Los asistentes pudieron conocer la evolución constructiva del edificio, sus distintas intervenciones y algunos de sus espacios más significativos, completando la visita con un recorrido por el casco histórico y la Casa del Doncel.
Con esta tercera edición, el COACM consolida unas jornadas que combinan análisis normativo, experiencias prácticas y reflexión sobre nuevos ámbitos de protección. El Colegio reafirma así su compromiso con la defensa del patrimonio arquitectónico y con la incorporación del paisaje cultural como elemento esencial en su protección y desarrollo futuro.







